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Zapatero a tu zapato

febrero 28, 2013

En estos últimos días me he topado recurrentemente con un tema: la medicalización, o, mejor dicho, la sobre-medicalización.

Desde escuchar que la gente toma ansiolíticos como si fueran tic-tac, hasta amigos que han ido al médico general por un malestar en el cuerpo y han sido recetados (mal recetados) con antidepresivos.

Esta situación me hace pensar que las mismas personas que piensan que ir al psicólogo o empezar un psicoanálisis es sólo para los locos, son las que están dispuestas a tomar cualquier psicofármaco, arriesgando, tal vez sin saberlo, su propia salud.

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La gente no quiere saber sobre su malestar psíquico, taponea el síntoma con las cuchumil pastillas, con tal de no saber de lo que sufre. Y bueno, por último, eso es responsabilidad de cada uno y cada uno decidirá si llegó el momento de enfrentarse a la propia bestia.

Sin embargo, lo que sí me llama la atención, es cómo los «especialistas de la salud», léase médicos generales, pediatras, neurólogos, internistas, etc. se mandan sin más ni más a recetar psicotrópicos de grueso calibre, sin haber hecho un diagnóstico adecuado del trastorno mental, sin siquiera leer el DSM debajo del escritorio.

¿Quién controla esta situación? lamentablemente, sólo nos queda controlarla a nosotros: los usuarios.

Debemos saber que ni un médico general, ni un pediatra, ni siquiera un neurólogo, están entrenados para diagnosticar la enfermedad mental; que no es tan simple como aprenderse los manuales diagnósticos de paporreta, que conlleva años de práctica y experiencia clínica. Por lo tanto, tampoco están capacitados para recetar medicamentos que no son de su especialidad.

Entonces, si tenemos médicos, terapistas, psicólogos (ojo, los psicólogos TAMPOCO estamos capacitados para recetar), consejeros, químicos farmacéuticos, que te mandan tu prozac, rivotril o ritalin como si se tratase de aspirina; y a eso le sumamos psiquiatras exagerados que medican por un pequeño duelo, tenemos como resultado una sociedad sobremedicalizada, a merced de la industria farmecéutica y esclava de un consumo idiotizante.

Decidir iniciar un psicoanálisis no es fácil, pero no tiene tantas contraindicaciones como todos los psicofármacos.

One Comment leave one →
  1. ivan permalink
    marzo 4, 2013 6:49 pm

    muy interesante, muy de acuerdo también. Las personas deben ser muy valientes para decidir en acudir a un psicólogo o a un psiquiatra. Sin embargo a veces pensamos que con una pastilla podemos resolver los problemas. mucho cuidado.

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