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A propósito del “Asesino de Independencia”

febrero 19, 2017

La mañana del 18 de febrero de 2017 nos despertamos con la terrorífica noticia de los asesinatos cometidos por  Eduardo Romero Naupay, ahora llamado el “Asesino de Independencia”. Los datos del tiroteo, las víctimas y el triste final ya han sido cubiertos por los medios; sin embargo, hay algunos puntos que considero de fondo y que no se están tratando con la seriedad que se necesita.

  1. Veo titulares como “¿Cuál es el perfil psicológico del “asesino de Independencia?” ¿Cómo saberlo, pues? Romero obtuvo una licencia para portar armas, lo que significa que para la pericia psicológica de Sucamec, se trataba de una persona sin trastornos psicológicos. La pregunta debería ser ¿qué tipo de examen psicológico se realiza para dar el permiso para portar armas?, es más ¿se realizan exámenes psicológicos? porque si es un examen como el que se da para obtener el brevete, déjenme decirles que es un verdadero chiste, eso no es ni un saludo a la bandera, un besito volado tal vez.
  2. ¿Se imaginan que se den más eventos como este en nuestro país? Si bien es cierto, en Perú las armas no nos llegan a la puerta de la casa como en Elephant, ya desastres previos nos han demostrado que no estamos preparados para este tipo de eventos: las ambulancias no llegan a tiempo, las salidas de emergencia no están bien señalizadas, los “elementos de seguridad”  o no están debidamente capacitados para reaccionar de forma oportuna o sufren algún trastorno mental. En realidad, habría que empezar a imaginarlo para poder “tomar las medidas preventivas del caso” ¡pero de verdad, pues!
  3. La visión y el trato que se da a la salud mental en nuestro país: este tema siempre se trata pero de manera superficial, todo el mundo dice “sí, qué importante, bla, bla, bla” pero a la hora de la hora, cuando te enteras que un amigo va al psicólogo seguro piensas “debe estar loco” o cuando sientes que necesitas ayuda te engañas pensando que mejor conversas con tus amigos, total, son más baratos. Claro, más baratos…dile eso a los familiares de las víctimas de Romero Naupay.
  4. La última, a los medios: ¿podrían hacer un chequeo más riguroso de los “especialistas” que consultan para sus notas? hoy escuché a un psiquiatra decir que posiblemente el asesino tendría “doble personalidad” (eso no existe) y que eso sucede cuando ya se pone en una condición que se conoce como “a lo bestia” (¿?). Por favor, hagan su tarea, en serio, no es tan difícil.
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Psicoanálisis Express

octubre 27, 2016

Son los tiempos de la inmediatez: desde el jefe que pide las cosas “para ayer” hasta el dichoso doble check azul, que te deja en “visto” mas no mirado.
Es un fenómeno que atraviesa lo social y que se instala también en la consulta, los pacientes de hoy en día quieren respuestas instantáneas, fórmulas, que se les diga qué hacer, qué pensar, cómo resolver, en tiempo récord y, de paso, que le alinees los chakras. Ya de “pacientes” no queda mucho. Pareciera que no se pudiera detener a elaborar ni a saber sobre la propia subjetividad. Se hace tarde, como diría el conejo blanco de Alicia. Psicoanálisis express.
imageY eso me hace pensar en si hay algo detrás de este empuje al actuar, sin que medie un tiempo, una pausa, un, por qué no decirlo, vacío.
Me da la impresión de que esta búsqueda de respuestas inmediatas esconde en el fondo la dificultad de hacer lazo con el otro. Aparentemente los sujetos buscan satisfacer una demanda, pero en esa demanda, que tal vez se dirija a alguien, solo se busca que se retorne al uno. No importa mucho quién es el otro, siempre y cuando ocupe un lugar y devuelva una mirada casi especular.
Paradójico, es cierto, que en la época de la hiperconectividad, cada vez nos conectemos menos.
Recientemente el artista Moby ha presentado un videoclip que narra muy bien esto: personas grabando con su celular un suicidio, o tomándose un selfie frente a un incendio, todo en tiempo real, ahora, en vivo y en directo, pero sin estar realmente involucrados. Estos gadgets, o el uso de estos, nos permiten estar en el lugar, pero a la vez, fuera de escena.
Es paradójico, también, porque en este rechazo al lazo, en esta vuelta a uno mismo, no hay tampoco interés en conocerse o entenderse.

Tal vez sea resultado del discurso de la época que nos dice cómo debemos vernos para ser felices, qué debemos comer, vestir, qué causas debemos apoyar y qué ejercicios debemos realizar, todo, todito, listo para ser consumido, pero que nos aleja de la pregunta por nuestro propio deseo.
Y no hay, al menos no desde el psicoanálisis, atajos que nos permitan llegar antes porque, si es antes, entonces no es en el tiempo adecuado.
Les dejo el link del video de Moby: https://m.youtube.com/watch?v=VASywEuqFd8

Para los hombres, en el día de las mujeres.

marzo 8, 2016

Hoy es el día internacional de la mujer. Durante mucho tiempo dudé en celebrarlo o pensarlo como un día especial. Pensaba ¿por qué esperar una felicitación por ser mujer? Y, creo, no se trata de ver este día como un día de reconocimiento por ser unas mártires, sino, de ver este día como un recordatorio de lo que todavía no anda.

Para empezar, sería bueno reconocer este día como el día de las “mujeres” (sí, aunque no les guste, como cantaba Arjona). De las mujeres, porque como dijo Lacan “la mujer no existe”, no existe un solo significante absoluto que pueda definirla, marcarla, contenerla, limitarla, encerrarla. Tal vez esa es una de las razones por las que, a lo largo de la historia, eso es justamente lo que se ha tratado de hacer con ellas.

Pero, ahora me doy cuenta de que mientras dos chicas viajen “solas” porque no había un hombre con ellas, y, lo que es peor, terminen muertas; mientras mi hija no pueda salir a patinar en short porque sabe que la van a acosar; mientras mi ex se atreva a insultarme porque sabe que ya no tengo pareja; mientras un amigo pueda seguir contándome que las ejecutivas de cuentas en la agencia de publicidad en la que trabaja tienen que ser “ricas” porque si mandan a una “mostra” al cliente, no hay trato; mientras a las mujeres se les pague menos; mientras tengamos que sentir esto como una lucha; mientras nos sigan quemando; mientras nos sigan tirando ácido; mientras nos sigan cortando los genitales para que no sintamos placer; mientras nos sigan negando el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos; mientras sigan pensando que nos violan porque en el fondo lo deseamos…mientras la cosa no sea equitativa, seguiré celebrando el día de las mujeres.

Siempre he creído que no es asunto de ser iguales a los hombres, cosa por demás imposible, sino de tener los mismos derechos. No quiero que se nos vea como víctimas, con todo el peso que trae este significante, yo no soy una víctima. Solo soy una mujer que se da cuenta de que hay algo que hacer, hay algo que decir.

Tinder: cuando no se puede ver lo que arde

junio 12, 2015
Trabajo publicado en el Boletín-18 a-ritmo propio
Fernanda Gómez de la Torre, Asociada NEL-Lima

 

“Tinder is how people meet. It’s like real life, but better”.

La aplicación llamada Tinder se presenta como la forma en que las personas se conocen. Como si fuera la vida real, pero mejor.

¡Como si fuera la vida real, pero mejor! ¿Cómo no utilizarla, entonces, para conocer gente? Si bien se puede ver en las personas que acuden a nuestra consulta que muchos utilizan el Tinder como una forma moderna de lograr un encuentro, también es cierto que muchos otros lo utilizan a modo de poner una dificultad más en la ya dificultosa no relación sexual. Respetando el uno por uno, lo que se intentará en este texto es de entender un poco qué es lo que está puesto en juego cuando se utiliza Tinder a modo de impasse, qué de goce autoerótico hay, qué del narcisismo, qué del consumo, y, también, de qué forma está implicada la imagen.

La palabra “tinder” tiene como traducción “yesca”, palabra que según la RAE tiene 5 definiciones:

Yesca.
(Del lat. esca ‘comida, alimento’).

  1. f. Materia muy seca, comúnmente de trapo quemado, cardo u hongos secos, y preparada de suerte que cualquier chispa prenda en ella.
  2. f. Cosa sumamente seca, y por consiguiente dispuesta a encenderse o abrasarse.
  3. f. Incentivo de cualquier pasión o afecto.
  4. f. coloq. Cosa que excita la gana de beber, y, con singularidad, de beber vino.
  5. f. pl. lumbre (‖ conjunto de yesca, eslabón y pedernal).

Nos quedaremos, para fines de este trabajo, con la tercera definición, ya que parece ser la traducción que más se ajusta a la intención de esta aplicación tan utilizada hoy en día. Sin embargo ¿será cierto que Tinder incentiva pasiones y afectos?

Veamos cómo funciona: un sujeto se “baja” la aplicación en su dispositivo móvil y se crea una cuenta de usuario, cuenta que se asocia inmediatamente a la de Facebook, se descargan las últimas fotografías de perfil utilizadas, se registra la edad, si se busca hombre o mujer y el radio de búsqueda. Una vez hecho esto, empiezan a aparecer imágenes de personas que se encuentran dentro de la zona establecida y el sujeto puede escoger si la persona le gusta (deslizando la foto hacia la derecha) o si no le gusta (deslizando la foto hacia la izquierda). Si a la persona que nos gustó también le gustamos, es decir, también nos puso un “check”, se puede empezar a “chatear”. A las personas que les dimos el pulgar abajo, nunca más las veremos, al menos no en Tinder.

El creador de la aplicación sustenta que Tinder es como ir a un bar y escoger entre las personas que están ahí a los que nos atraen físicamente. Si nosotros también les atraemos, entonces es muy probable que se inicie una conversación. Al principio puede parecer que hay algo de verdad en esto: siempre hay algo de lo imaginario. Sin embargo, cuando vamos a un bar, no vemos fotografías, vemos personas, no vemos la imagen del cuerpo de la imagen, vemos el cuerpo de la imagen. En Tinder las imágenes no serían soportadas por un cuerpo. Voy a introducir aquí una pequeña viñeta: un joven tiene una “amiga” (así la llama) que conoció a través de la aplicación, pero, importante detalle, no la ha visto en persona, hace más de un año que hasta han tenido conversaciones telefónicas, pero siempre que se propone el encuentro surge una excusa perfecta para no poner el cuerpo.

Por otra parte, cuando vamos a un bar, no tenemos la oportunidad de ver al menos a 15 o 20 personas por minuto para escoger, a modo de catálogo, con quién nos gustaría conversar o tal vez algo más. Hay en el uso de la aplicación un tema de consumir imágenes; imágenes, al menos al principio, vacías.

En cuanto al narcisismo, revisando Introducción al Narcisismo, encontramos que Freud sostiene: “Y sobre este yo idealrecae ahora el amor de sí mismo de que en la infancia gozó el yo real. El narcisismo aparece desplazado a este nuevo yo ideal que, como el infantil, se encuentra en posesión de todas las perfecciones valiosas[1]”. Interesante cómo un texto de 1914 pueda resultar tan actual, en efecto, podemos pensar que ese yo presentado en el perfil de Tinder, con la mejor foto, el mejor ángulo, el mejor filtro, el mejor marco, etc. sería el yo ideal. ¿Será que el yo real de la amiga del joven de la viñeta no se ajusta mucho al yo ideal que ha presentado en fotos de perfil y selfies? Si fuera así, esta esquizia (vamos a llamarla así a propósito, para hacer surgir una pregunta acerca de la mirada) entre la imagen real y la imagen ideal sirve a la perfección al amor imposible. Ahora se entiende con mayor facilidad por qué, para algunos usuarios, se hace tan complicado pasar del “conocerse” a través de la pantalla a conocerse en la vida real.

De otro lado, pero en relación, se puede establecer cómo en esta práctica hay una fuerte presencia del goce autoerótico. Aún cuando lo que se busca es encontrar a otra persona, aún cuando los jóvenes “conversen” una vez que se sabe que se “gustan”, la relación sigue siendo entre el sujeto y su pantalla, pantalla que le devuelve imágenes de sus “conversaciones”, de sus dichos, de sus palabras. Esto no sería llamativo si es que después de esta primera fase, las personas pasaran a un segundo tiempo en donde se encontraran, se escucharan, se vieran; sin embargo, muchos de los usuarios se quedan en la primera fase, en la relación virtual con ese otro que, cada vez hay menos seguridad de que sea Otro. La comedia de los sexos parece no existir más, cada vez es más difícil soportar el deseo y la pregunta ¿qué me quiere?, no hay un cuerpo que soporte ese deseo, al parecer las “apps” y esta forma moderna de relación que establecen los jóvenes hoy en día facilitan la forclusión de ese deseo que cae. En el caso de la viñeta se es posible apreciar que hay algo del deseo que ha caído y que el uso que hace el joven de estas plataformas contribuyen a que permanezca así, a pesar de que al menos hay una queja, no se hace más pregunta acerca de por qué a esta amiga siempre le “surge” algo cuando él le propone que por fin se conozcan, le molestan las excusas, sí, pero parece haber aceptado que, al menos esta relación, será así, virtual, sin cuerpo pero repleta de imágenes…se evidencia de qué manera intenta escabullirse de la castración y controlar la mirada del otro, mirada que revela tanto el deseo como el goce, de los que no quiere saberse nada.

Si pensamos que en las relaciones con los demás hay algo de la transferencia puesto en juego, y recordamos que Lacan en el Seminario 1 nos dice que “La transferencia eficaz de la que hablamos es, simplemente, en su esencia, el acto de la palabra”[2], entonces habría que plantearse qué acto de palabra hay en estas relaciones virtuales si la palabra no está soportada por un cuerpo.

Miquel Bassols sostiene que “”Una imagen vale más que mil palabras”. Se suele decir la frase olvidando al decirla que hacen falta al menos esas siete palabras para evocar una significación que ninguna imagen podría mostrar por sí misma, si esta imagen pudiera alguna vez quedar desligada del lenguaje. Ni mil imágenes valdrían entonces para decir esa significación, como tampoco para decir cualquier otra. Hablando propiamente, una imagen no dice nada, oculta más bien lo indecible que sólo la palabra puede evocar o invocar”[3] Y es que al escuchar a algunos jóvenes acerca cómo usan esta aplicación, se cae en la tentación de pensar ¿qué es lo que se oculta tras esa foto de perfil? Es como si se intentara escamotear lo simbólico y de usar lo imaginario como un bello y perfecto tapón de lo real. Como menciona Mauricio Tarrab en su texto “El ojo bulímico y el lobo”[4] es una forma de tratar de hacer posible lo imposible, en el caso concreto de Tinder: el intentar hacer existir la relación sexual.

NOTAS

  1. Freud, Sigmund “Introducción al Narcisimo” en Obras Completas de Amorrortu Editores, Volumen 14, pp. 91.
  2. Lacan, Jacques “Los escritos técnicos de Freud” pp. 170.
  3. “El imperio de las imágenes y el goce del cuerpo hablante” http://oimperiodasimagens.com.br/es/faq-items/el-imperio-de-las-imagenes-y-el-goce-del-cuerpo-hablante-miquel-bassols/
  4. “El ojo bulímico y el lobo” http://oimperiodasimagens.com.br/es/faq-items/el-ojo-bulimico-y-el-lobo-mauricio-tarrab/

Juegos de niños

enero 14, 2015

En esta época de vacaciones, puedo oír cómo unos niños, que viven en el edificio del costado, se pasan las tardes jugando algo que, presumo, es un juego de vídeo. Y los escucho, no tanto por la cercanía física, sino por los gritos que pegan, en los que se percibe la adrenalina pero también insultos y agresión.

En un principio esto me causa mucha molestia, pues su juego invade mi espacio y de manera no grata. Pero luego pienso ¿contra quién juegan estos niños? ¿a quién matan? ¿a quién insultan? Desde el psicoanálisis podremos responder que en cada caso, estas respuestas serán particulares; sin embargo, otras respuestas surgen.

Por ejemplo, toda esta adrenalina y agresión va dirigida a un Otro, un otro que los amenaza, al que tienen que atacar. Un Otro que a pesar de estar muerto, vive. También podríamos decir que depende de la temática del juego: puede ser desde un partido de fútbol hasta una guerra. Pero, lo que sí es evidente, es que en cada juego siempre se va a tratar, de una u otra manera, de “bajarse” al Otro.

Entonces se pone de nuevo en el tapete la idea de esta clínica de las familias en donde, al decir de Gustavo Stiglitz hay “una disyunción entre semblante y real, un semblante vacío del referente que se levante para responder en lo real, esto es, una verdadera autoridad que encarne la ley”. En efecto, cuando escuchamos los gritos desaforados e insultos que profieren estos niños, surge la pregunta ¿y los padres dónde están?. A los padres nunca los he escuchado. Espero que en algún momento asuman un semblante que pueda poner algo de límite al desborde.

En mi opinión, los juegos de vídeo no son malos en sí, creo que lo que se tiene que evaluar es la función que cumplen para cada niño. Y una de las formas de descubrir cómo es esta dinámica con nuestros hijos, es conversando con ellos, tratando de que pongan en palabras eso que está puesto en el juego. Y, por supuesto, nunca está de más consultar con un psicoanalista.

Ser mujer

noviembre 20, 2014

Aunque Lacan dijo que las mujeres somos “no- locas- del -todo”, la verdad es que a veces somos bastante locas.

Me encuentro a mí misma en lecturas acerca de la feminidad, del goce femenino, del superyó (¿es femenino?) y, a pesar de que me enredo, me calmo.

Será la búsqueda de la mujer, más allá de la histeria lo que me conduce. Será el haber aceptado que me debo conformar con “estar”, ni en el ideal del “estar bien” ni en el feroz huracán del mal-estar.

Son muchos años de análisis los que llevarán a que una mujer pueda entenderse un poco más y aceptarse, así, no-loca-del-todo. Pero lo que me parece lindo, es cuando un hombre acepta así a su mujer: loca, reloca. Los hombres dicen que no nos entienden, pues nosotras tampoco lo hacemos muy bien. En esta comedia de los sexos, lo femenino es lo que queda en incógnita. Pero cuando un hombre escoge pasar de la incógnita, cuando no se siente incómodo en posición femenina, y ama, pues ama “No hay que entenderlas, solo hay que quererlas” dijo una vez un amigo. Y está en lo cierto.

Había puesto de título a este artículo “Duro es ser mujer”, pero le borré las dos primeras palabras. El primer título traía una queja, creo que ahora trae más aceptación.

Tampoco escribo esto al estilo de la autoayudafemeninasoymujerysoyfelizmeamo. No es fácil, no somos fáciles y somos “difamadas” o “mal-dichas”, no hay significante que pueda capturar lo que es ser una mujer. Y ante eso, nosotras también entramos en trompo.

Es tan difícil hablar de lo que es ser una mujer, sin caer en lugares comunes y obviedades, que este es el post más corto que he escrito hasta ahora.

La insoportable choledad del otro

marzo 4, 2014

La insoportable choledad del otro.